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gigantes de cemento. el grito de la noche, y los pasos cansados que trastabillan con el cordón de la vereda. siempre caen.
están envolviéndose, en una capa gris; bloques de concreto agrietados parecen convertirse en elásticos tejidos a mano, híbridos de una naturaleza poco fértil.
el mal converge a modo de flora, discreto, plagado de destrucción con los sentidos agudizados, expectante ante el nuevo día.
el poema está muriendo en el letargo de la tarde.
nosotros comenzamos a desvariar entrada la noche.
aún se puede escuchar el imponente sonido de las máquinas que excavan la tierra
...de ellas solo proviene el agua. cada vez mas turbia, y marrón.
el pozo está ciego. y la vista nublada
y el cansancio permanece
hoy, todo suena a lineal y aburrido
como si, sólo lo mecánico respondiera antre la inquietud del hombre...
aunque la noche nos desvaríe:
la tarde no puede
dejar de morir.
evadir
y la indecisión en tu nombre
sigue flotando entre los renglones inamovibles de mi cabeza.
quizás los remolinos de tu pelo ya no sean agradables a mi tacto. porque los días destruyen. y a vos te encantaba romper.
las penas me llevarían a contarte un secreto de una tarde con la cabeza en el aire...
dando vueltas/no teniendo sentido
y ni siquiera buscándolo.
la canción animal se termina cuando la atmosfera explota y vos, descendés con ella.
"nunca extiendas los brazos al cielo" alguien dijo a las 6. pero a las 5 era... demasiado tarde.
las sirenas que viven dentro del televisor apagado, expresan su furia hacia un mundo externo. enlace.
los mas débiles son como la claridad de la mañana cuando pretendemos ser seres nocturnos y vivir de la oscuridad que nos identifica.
por eso, siempre tuve la sensación de querer ser transparente.
muerta. mas que su piel.
las pupilas que el viento se llevo
se dibujaron en el cielo
como cascabeles.
suenan a veces.
despertandome a la madrugada.
y de día...
en esa parte del valle
(donde soñamos que nuestras manos juegan a entrelazarse
en una gran esfera de polvo violeta)
no encontramos nada
mas que sensaciones que se dispersan
como si fueran burbujas de celofan que estallaron
ayer a la noche.
el pólem.
sumergirme en él.
como si estuviera nadando en un mar de imaginación.
mientras cuento sus pestañas.
y mientras cierro sus ojos
intentando sentir la fuerza que provoca inconcientemente
para abrirlos.
¿de que? [te escondes?]
desintegrarlo.
particulas de luz, chocando contra sus labios.
a veces deseo extirpar mis cánceres mentales con la yema de los dedos apuñalados.
sentí que el agua me estaba quemando la piel
al despertar las sabanas me ardían. y las manos habían dejado su suavidad oculta debajo de la almohada...